martes, 8 de diciembre de 2009

El Flaco tiene razón


Si no canto lo que siento, me voy a morir por dentro… decía el Flaco en ese temazo, que encontré alguna vez, en algún casette TDK que estaba recontra regrabado, que en su tiempo mi viejo me lego su discografía, no en disco sino en cintas que sonaron y sonaron en los inventos de sonido que trataba hacer funcionar.
Y así empezaba la música, esa que me acompaña cada vez que necesito decir algo. La música es como la voz, todos intentamos comunicarnos pero es solo con melodía cuando esas palabras trascienden su mensaje.
Y es una manera de hacer catarsis, la música o escribir. Da igual. Admito que me defiendo mas tras las letras, que haciendo sonidos.

La música y las palabras.

He de fusionar mi resto con el despertar aunque se pudra mi boca por callar… y ahí caen esas estrofas, que llenas o te vacían más aun.
Ya lo estoy queriendo
ya me estoy volviendo canción…

Y me vuelvo canción así nomás, intentando decir más que lo puedo decir.
Y es cuando quiero contar todo lo que tengo, pero me freno. Es como esa frase caprichosa, intentar despertar, de mostrar este resto que tengo, pero no solo se pudre mi boca por callar, sino uno por dentro.
Pero es en ese momento que bajo a ver como son las cosas, como quiero ver mi realidad, y me sereno. Es como en esa parte que la canción entra en su trance de solos eternos; y es ahí donde uno reflexiona. Donde se ubica en ese historial de momento que llenan su vida. Y busca en las pequeñas cosas, esas pequeñas cosas que son símbolos de una identidad. En donde lo mas mínimo puede generar felicidad, es una razón de existir.
Podemos pasar de lo blanco a lo negro en segundo, por que es la naturaleza más sabia del hombre, ser contradictorio.
Y si no fuese contradictorio no estaría escribiendo este relato sin sentido, de ideas inconexas, en donde me molesta seguir, por que no tengo como seguir, porque como ya dije: uno esta siempre intentando decir más que lo puedo decir.
Siempre me preocupo de escribir para que el otro me entienda, logre apreciar lo que quiero decir, y en la forma que lo quiero decir. Miles de notas en todos los lados que escribí me preocupe de ser coherente, lineal, correcto, simple y filoso. Pero la verdad es que siempre, siempre, estoy escribiendo para los demás, y hoy me pinto que no. Que no quiero ser lineal, correcto y simple, por que aburre serlo. Que no quiero ser coherente, por que no SOY coherente. Que no quiero ser filoso, por que la única vez que puedo es cuando me escribo para mi mismo.

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